FURIA DE PEQUEÑOS TITANES


Matías, mi nieto de 15 meses, está de visita y aunque estoy feliz de tenerlos acá, ya está en una edad un poco difícil. Esta mañana por ejemplo se levantó de muy mal genio, tirando cosas, alegando y pegando manotazos a diestra siniestra. Lo cargué para que Ángela pudiera desayunar y me dio un puñetazo digno de Mohamed Ali y ahí si ya no me gustó la cosa. Con dolor en el alma lo puse en el piso y con voz firme y categórica le dije: NO. Y es que como orientadora familiar sé que desde muy temprana edad hay que enseñar límites. No soy amiga de la violencia y mucho menos de tratar mal a un bebé pero podemos enseñar sin agredir.  Primero que todo  tenemos que tener muy claro cuáles son los valores que queremos inculcar, cuáles son los comportamientos que consideramos apropiados, qué cosas son negociables y cuáles no.

Ahora, en cuanto a qué hacer específicamente, tengo estas recomendaciones.

Primero que todo hay que ponerse al nivel del niño. Recomiendo arrodillarse para poderlo mirar a los ojos. Es mucho más probable que fije su atención en un rostro que en unas rodillas.

Luego, es importante hablar en voz firme y clara, usando frases cortas de muy pocas palabras y sin dar explicaciones. Es mejor decir -No me pegues – que  -No me gusta que me pegues porque me duele y el dolor no es placentero y además es mala educación y ….

También hay que tener en cuenta que se debe tomar la acción correctiva tan pronto suceda el incidente,  no esperar a llegar a casa o que llegue el papá o que se vaya la visita. Los niños olvidan pronto lo sucedido y el regaño que viene después pierde efectividad y puede crear confusión.

Y, finalmente, hay que ser constantes. Las modificaciones de comportamiento tardan tiempo. Esta acción se repetirá, tal vez varias veces antes de que el niño se apropie de la corrección, así que no se deben cambiar las reglas. Lo que estuvo mal hoy estará mal mañana. No se deben hacer concesiones en este respecto porque lo único que le estará enseñando es que si pude salirme con la mía una vez, lo podré volver a hacer.

Lo más importante es recordar  que este es un proceso lento y repetitivo porque los llantos y las pataletas son producto de un sentimiento que no ha sido expresado o atendido. El niño aún no sabe decir tengo hambre, sed, sueño, estoy cansado, etc. Esto puede ser frustrante y las frustración los lleva a llamar la atención a como dé lugar. Por eso hay que tener paciencia, proporcionar espacios de aprendizaje y adquisición de vocabulario y aprender a detectar las señales del lenguaje corporal hasta que el habla nos permita comunicarnos con mayor claridad.  Bueno, hasta que llegue la adolescencia…

 

Anuncios

2 responses to this post.

  1. Posted by GLADYS on marzo 12, 2011 at 11:52 am

    OLGUIN, ES VERDAD, CON LOS ADULTOS SE TIENE QUE HACER LO MISMO, SE DEBE HABLAR EN EL MOMENTO PRECISO,, LAS COSAS NO SE DEBEN DEJAR ENFRIAR,QUE TRABAJOSO

    Responder

    • Gladys, por supuesto que es muy trabajoso. Lo bueno es que si se puede lograr, toma tiempo y esfuerzo pero se logra. Todos los días aprendemos cosas que nos hacen mejores personas, más sabias, más mesuradas y esto afecta de una manera muy positiva nuestras relaciones. Lo importante es querer hacerlo.

      Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: