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PINK PONY HAPPY SKIES.PINK PONY HAPPY SKIES. PINK PONY HAPPY SKIES


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Hace días hablaba con mis mi hijas acerca de los muchos los libros, cursos, seminarios, conferencias, consultas privadas con psiquiatras, curas, gurus criollos y extranjeros a los  cuales he atendido y consultado con la intención de aprender a calmar la mente y a a dominar mis emociones y les admitía que  no siempre lograba encontrar la calma zen que prometían en sus folletos.

Entonces  saltó  Lina del sofá donde estaba acostada y con una de esas miradas  que te dicen: “Sé lo que estás sintiendo” , nos confesó que en sus  intentos por aprender a meditar y a utilizar la técnica de mantra, fueron muchas las veces en donde al tratar de  “por poner la mente en blanco”,  terminaba imaginado cosas blancas como una hoja blanca encima de una toalla blaaaancaaaa, dentro de una habitación con paredes blaaaancaaaaaas . Por supuesto todas soltamos la carcajada y entre risas Angela se acordó de un libro que había leído de  que Erma Bombeck (QEPD), maravillosa escritora norteamericana , en donde hablaba de su viaje interior y de las peripecias por las que había pasado para conseguir su propio mantra, el cual finalmente compró  “de segunda”. Pero el punto máximo de este compartir estuvo cuando nos contó que una vez que Mati , su hijo de 6 años,  se cayó y se aporreó la pierna, Angela empezó a sobarlo y  a decirle: PINK PONY HAPPY SKIES. PINK PONY HAPPY SKIES lo que produjo un ataque de risa en Mati que acabó con todas sus dolencias. Me pareció el mejor mantra del universo tanto que Angela me lo regaló y desde ese día lo uso cada que necesito una sonrisa.

Hoy apareció mi hija con un tótem que materializa el mantra que me regaló y quise compartirlo con ustedes porque si algo he aprendido es que en cuanto a los remedios para mejorar el ánimo se trata , LA RISA ES LA MEJOR MEDICINA.

FELIZ FIN DE SEMANA!!

 

 

LA HISTORÍA DE CÓMO CONVERTÍ UN PROBLEMA EN UN PROYECTO


EL pasado 20 de abril, en este blog,  compartí con ustedes la terrible experiencia que tuve cuando una casa de mi propiedad quedó a merced de los habitantes de la calle. Les mostré la secuencia grafica del hecho, les abrí mi corazón y desnudé mi alma. Pues bien, hoy quiero mostrarles cómo un “problema”  lo convertí en un “proyecto”

Ese día, después de tomar posesión de la casa y hacer los actos de “señorío” correspondientes,  el inspector me dijo: Doctora aquí le queda este problema. No sé que sentí pero toooda la BERRAQUERA (ya sé que se escribe con V) de mis antepasados, tooodo el amor por esta tierra, todo el coraje y las ganas de hacer patria y de darle ” buen ejemplo” a mis hijas y nietos,  se sumaron. Y con la cabeza en alto y el corazón remendao le contesté: No señor! usted lo que me entrega es un RETO!!!

Salí toda envalentonada, me senté al lado de Jorge H, mi marido y compañero en las buenas y las malas y juntos empezamos a construir un sueño. Pero como los sueños necesitan de acciones para volverse realidad, vendí y cambié de todo y nos pusimos manos a la obra: él construyó,  chambonió   y dirigió la obra;  yo contraté quién tumbara paredes, abriera ventanas por donde volviera a circular el aire y la luz ; pintara  toooda la casa, tumbara escaleras, hiciera escaleras y más escaleras…

Mis hijas hicieron presupuestos sobre los presupuestos, diseñaron tablas en Excel, tomaron fotos, buscaron en internet, me dieron ideas, opinaron cuando les pedí su opinión y se quedaron calladas cuando no les pregunté, pero sobre todo: me aguantaron con las nueras, temores, desconsuelos e incertidumbres que viví en el proceso. Mis  yernos diseñaron logos, hicieron la pagina web, revisaron y aportaron soluciones; mis nietos de 2 y 6 años, revisaron que hubiera dulces en tooodas las habitaciones y me hicieron “masajes” en mi espalda cansada con un carrito de juguete cuyas llantas embadurnaron con crema de manos;  mis empleados y sus familias: me apoyaron, acompañaron y aportaron de mil formas y aquí está el resultado de ese esfuerzo mancomunado:

Tata ra tataaaaaa!!!!!!!  LEeeSS PRESEeeNTO: ¡¡¡¡ EL HOTEL ZANDÚ !!!!

Cuando la vida nos da limones, lo mejor es hacer limonada. FELIZ DOMINGO

LA VERDAD ACERCA DE LAS MENTIRAS QUE LES DIJE A MIS HIJAS…


 

Estoy feliz pues mi casa está llena y mi mesa tiene todos los asientos ocupados.  Aquí estamos todos: mi esposo,  mis hijas, mis nietos y mis yernos y eso siempre es motivo de inmensa alegría

Cada vez que nos juntamos, pasamos ratos muy agradables en donde la risa siempre está presente. En esta ocasión hemos tenido tiempo para hablar de lo divino y lo humano, cocinar y compartir, y hasta aquí todo suena maravilloso. Pero cuando mis tres hijas se juntan y prenden el espejo retrovisor las cosas se complican. Verán, como madre he tenido muchos aciertos, no es sino verlas para uno darse cuenta de que quedaron bien criaditas. También he de reconocer que hubo uno que otro desacierto…

Esta vez, el tema  ha sido las mentiras que YO les decía cuando ellas estaban chiquitas. La conversación se desarrolló más o menos así:

-Se acuerdan cuándo mi mamá nos decía que si intentábamos pegarle se nos secaba la mano?- preguntó Lina, la mayorcita.

-Yo me vine a dar cuenta que eso era mentira, -respondió Angie, la de la mitad-  porque un día que mi mamá había pasado por mi cuarto con la temible bolsa negra y se me había “llevado” los zapatos de la Barbie, disimuladamente pasé por su lado y le pegué a la falda y no se me secó la mano!!! Ya tenía yo como 8 años.

-Eso no es nada. me acuerdo como si fuera hoy cuando descubrí que podía meterme a la piscina y nadar en Semana Santa sin convertirme en sirena- dijo Pili, la menor, quien añadió -y estaba muy mayorcita cuando descubrí que le famoso “detector de mentiras” que supuestamente tenía guardado en la repisa del clóset era un tocadiscos viejo.

Sentada en medio de ellas empecé  a reflexionar sobre las mentiras que les dije a mis hijas durante años. Eran las mismas que mi mamá me dijo a mí y estoy segura eran las mismas que sus padres le dijeron a ella.

El tema me llamó la atención y me puse a investigar un poco al respecto y me encontré con  una investigación que fue llevada a cabo por ICM Omnibus entre 1.000 padres del Reino Unido  y encontraron que  8 de cada 10 padres , le dice  “mentiritas blancas” a sus hijos con el fin de convencerlos de hacer o no hacer algo determinado. El estudio también encontró que un  66% de los padres estaban dispuestos a recurrir a una mentira piadosa si todo lo demás había fallado,  y  8 de cada 10 papás dicen haberles mentido a sus hijos con la intención de  protegerlos de una verdad que consideran dolorosa .

Las  mentiras más populares alrededor del mundo son las mentiras que tiene que ver con la existencia de personajes fantasiosos como el Ratón Perez, encargado de recoger los dientes de leche que ponemos bajo la almohada y  dejarnos a  cambio una moneda  de plata; otra muy popular ,  el 48% de lo padres la ha utilizado, es que si comemos espinacas tendremos la fuerza de Popeye el Marino . El 90% de los entrevistados les ha hablado a sus hijos de la existencia de Papá Noel (o niño Dios)  y de cómo este personaje baja por la chimenea cargado de regalos. El 84% de los entrevistados admitió haberle dicho a sus hijos que Papá Noel o el niño Dios o los reyes magos,  sólo le dejan regalos a los niños buenos, que se han manejado bien, han comido sus vegetales e ido a la cama temprano.

Más del 60% de los adultos le ha dicho a sus hijos que estar sentados frente al televisor por mucho tiempo, les pone  los ojos cuadrados. Un  39% admite haberle dicho a sus pequeños que sus partes privadas se caerán si juegan con ellas demasiado;  más del  40% le ha dicho a sus hijos que si comen zanahorias podrán ver en la oscuridad, y por lo menos el 20% de los niños han sido advertidos por sus padres de que la policía los meterá a la carcel si dicen palabras soeces, meten mentiras o pelean con los hermanos.

Lo cierto del caso es que todos, unos más que otros,  hemos utilizado estas mentiras blancas o piadosas con el fin de convencer a nuestros hijos y lograr un determinado comportamiento. Estas mentiras son definidas por el Dr. Sigman como verdades a medias, adornos o mitos  que utilizamos los padres para explicar las respuestas a preguntas difíciles. Al respecto Sigman dice “Los padres no deben sentirse mal por utilizar este recurso puesto que,  en la mayoría de  los casos,  dicen mentiras blancas con buena intención,  para proteger la inocencia  de sus hijos,  para estimular la imaginación de los niños, porque la respuesta a una pregunta es demasiado complicada y  porque estas mentiras blancas son llenas de encanto, de emoción y de aventura para los niños.”

Para concluir, quiero compartirles lo que me preguntó mi hija Ángela cuando la regañé por “mentirosa” pues estaba contándonos unas historias muy inverosimiles acerca de un animal imaginario que ella llamó “guadual femoroso”

¿Cierto mami que si los que escribieron a caperucita roja hubieran sido hijos tuyos, tu no les hubieras dejado inventar ese cuento?

Yo me quedé sin palabras…

UNA FLOR PARA MIS HIJAS


Hoy , en mi 38avo día de la madre , quiero rendirle homenaje a mis hijas pues  al fin de cuentas nos ganamos “el titulo” el mismo dia, porque ser mamá es la única profesión en la cual la dan a uno el titulo sin siquiera haber empezado la carrera.  Me parece muy difícil hacerlo sin ser cursi, sin que ellas tengan que decir ¡ QUE PENA MAMI¡ pero al menos voy a intentarlo.

La verdad es que siempre fui como Susanita , la de Mafalda, que quería casarse y tener montones de hijos. Quería también, valga la aclaración , ser la primera neurocirujana que hiciera un trasplante de cerebro, ser rectora de colegios, escritora y madre superiora . Y  como quería hacer taantas cosas pues empecé rápido y me casé a los 18 años  y  justo después de cumplir el primer año de casada nació nuestra primera hija Lina , al siguiente  Maria ( q.e.d), después nació Angie y luego Pili y me convertí en una mamá feliz.

Siento que soy la mamá más afortunada del planeta porque gracias a mis hijas he tenido la oportunidad de comer huevos rosados con azúcar,  de oír miles de veces  el verso de La niña negra que dice : ” … y un collar de cuentas rojas que vueltas le daba al cuello…”,  de usar pulseras hechas de macaronis. Con ellas me he reído, he llorado, he aprendido;  he sido osada y aventurera, maestra y alumna. He gozado, me he sonrojado y  me he cuestionado. Solo ellas han logrado arrancarme lágrimas de emoción, solo por ellas he sentido arrozuda el alma.

Mis hijas me dieron la mano  mientras les decía el último adiós a mis padres y cuando cerré las puertas de la casa materna.   Cuando después de vieja resolví estudiar, me ayudaron con tareas, me dieron ánimo y fueron a mis grados. Han estado a mi lado cuando he ocupado cargos importantes y cuando he estado desempleada. En cada locura que he emprendido me han apoyado, me han ayudado, me han animado. Han sido compañía, amigas, cómplices, maestras y enfermeras . Y como si esto fuera poco: ME HICIERON ABUELA.

GRACIAS, GRACIAS, MUCHAS GRACIAS


DARNOS GUSTO


No siempre es fácil darnos gusto porque no tenemos el tiempo, porque lo de los demás está primero, porque no sabemos qué queremos, en fin mil y mil excusas se atraviesan en nuestro camino. Pues bien, este año decidí que darme gusto era tan importante como comer o ir donde el médico pues por todos es sabido,  que cuando nos sentimos bien emocionalmente, impregnamos todo nuestro cuerpo de ese sentimiento y trabajamos mejor, nos relacionamos mejor o sea que VIVIMOS MEJOR.  Dicho lo anterior,  les cuento lo que he hecho para darme gusto:

-Salí con mi esposo a comer  helado

-Fui a visitar  un sitio nuevo en la ciudad y Marisa, una experta en reflexoterapia, me hizo un  masaje SUBLIME en mis pies, creo que más bien debería llamarse relaxoterapia pues durante una hora  apagué  “el pienso que…”

– Escribí poesías (aunque no rimaran) con y para mis nietos

– Puse bananos en mi jardín y me senté con mi esposo a ver comer  los pájaros.

– Salí a caminar a las 5 y media de la mañana y disfruté  del “despertar del día”

– Estuve con mi amiga Gladys  almorzando en un lindo restaurante del centro de la ciudad.

– Estuve viendo una película en 3D con mi nieto de 5 años.

– Grabé en un CD mis canciones favoritas ( las más alegres) y cada que estoy sola,  para no perturbar a nadie con mi “dasafinamiento”,  si ya sé que no se dice  así  , canto “a todo volumen”.

– Mi hija Pilar me hizo la manicure y me pintó las uñas de ROOJOO.

– Conversé por Skype durante media hora con mi nieto de un año.

– Leí y re-leí las fabulas de Rafael  Pombo.

-Redescubrí el refrescante sabor del salpicón. Para quienes no conocen el término, es una ensalada de fruta picada en trozos pequeños y bañada con jugo de naranja y papaya. Se sirve en un vaso con mucho hielo y se come con cuchara.

Anímense, dense gusto.