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LOS PIROPOS NO SIEMPRE SON HALAGOS


Ayer estaba conversando con una amiga de lo mundano y lo divino cuando pasó por nuestro lado un hombre de sesenta y punta de años , saludó a mi amiga y ella le contestó de mala gana.

Sorprendida por su actitud, pues es una mujer muy culta y de buenas maneras, le pregunté:

-Quién es ese? –

-Ese es un viejo verde que anda diciendo bobadas a cuanta mujer se encuentra-           me respondió con un dejo de disgusto en su voz.

Cómo así? quise saber.

Sí. imagínate que el tipo anda haciendo comentarios sexuales a toda hora. a mi me pregunta cada vez que me ve si tengo con quién dormir? si tengo un hombre en mi cama? El otro día, estábamos en clase de yoga y el hombre se paró a mirarnos y nos dijo que con esas poses lo estábamos provocando.- añadió mi amiga.

Hablamos de lo incómodo que es ser la receptora de piropos no pedidos y es que algunos hombres a veces piensan que estamos sedientas de halagos pero la verdad es otra bien distinta.

Veamos la frase del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, al ser consultado sobre el acoso verbal: “No puede haber nada más lindo (que un piropo), por más que esté acompañado de una grosería, que te digan qué lindo culo que tenés, está todo bien,

No señores. No. Los piropos son otra forma de violencia verbal que utilizan algunos hombres que con estas frases pretenden imponerse, se quieren mostrar y sentir superiores, quieren parecer dueños del cuerpo y la sexualidad de las mujeres. Por eso los piropos casi siempre se refieren al cuerpo y sexualidad femenina, pero siempre al servicio del placer masculino y que no halagan a quien lo recibe. Lo que antes se creía como una forma de galantería, hoy se conoce y reconoce como una forma de violencia verbal, que no es ni ligera , ni chistosa, ni agradable, y debería ser rechazada y denunciada. Para muchas mujeres tener pechos grandes o piernas bonitas, se ha vuelto un problema de todos los días.

“Esta mañana cuando iba sola para la universidad, apareció un hombre que empezó a silbar y a decir obscenidades sobre mis pechos. trató de acercarse a mí, entonces crucé la calle Y aceleré el paso. El hombre no dejaba de seguirme y decirme cosas. Me entré a una tienda y le dije a la señora que atendía que había un tipo que me estaba acosando. Ella dijo que iba a llamar a la policía, el tipo salió corriendo. Cuando salí, otros hombres que estaban en una construcción cercana, empezaron a burlarse de mí haciéndome sentir como una loca, culpable”.

Todos los días, miles de mujeres viven esta situación lo que las hace sentir mal, irrespetadas, objetos sexuales, sienten que no pueden caminar libremente por las calles; sienten que los piropos no las hacen sentir valiosas, inteligentes y bellas sino como objetos de deseo. Más bien son considerados como una invasión a la intimidad, al espacio y pueden convertirse en acoso sexual, que es otra forma de violencia.

Aceptar el piropeo, el abuso verbal y el acoso sexual en la calle como parte de la cultura, como si fuera una expresión inocente de galanteo, es hacernos los bobos con la violencia. Las mujeres tenemos derecho a andar tranquilas, sin temor a ser agredidas verbal o físicamente.

DE PRINCESA A CENICIENTA…


Nigeria Celebrity/Film actress Hilda Dokubo cr...

Image via Wikipedia

Acabo de leer un  informe de Amnistía Internacional según el cual en Colombia el 70 por ciento de las mujeres ha sido maltratada fisica o sicologicamente. ¡QUE HORROR! Y lo que es peor: Solo 9 de cada 100 mujeres se atreven a denunciar al agresor.

La triste realidad para muchas mujeres, tal vez demasiadas, es que llegan a la boda como  princesas y en cuanto se termina la cermonia quedan convertidas en cenicientas porque “sus príncipes”  empiezan a tratarlas mal: “Cáyese que usted no sabe lo que dice”, “Agradezca que me casé con usted porque ya estaba como quedadita”, “usted no sirve para nada”. Las  hacen sentir ignorantes y no importa cuantos grados tengan;  torpes, asi sean las mejores atletas; feas, así hayan sido reinas de belleza; pobres asi sean las dueñas de la plata. Frases lapidarias que menoscaban el alma de la mujer. Frases que siembran el terror. Palabras que matan… Son victimas de maltrato emocional. Hay otras que apenas llegan la luna de miel empiezan la de hiel:  les pegan, les rompen los huesos, las violan, las hacen abortar a patadas, las encierran, no les dan ni un peso y  Eso deja cicatrices en el cuerpo, en la cara, en el corazón y si no se pone remedio a tiempo,  puede ocasionar la muerte.

Pero lo peor de este cuento macabro es que nos aguantamos. Infortunadamente, tenemos muchas “cucarachas en la cabeza” y por extraño que parezca, tendemos a justificar la agresión. Con frecuencia oímos a la gente decir: Algo dijo o hizo para provocar el abuso. Les gusta que les peguen. Por algo le habrán pegado. El maltrato  emocional no es tan grave. Si la mujer se queda es porque le gusta. Ella lo provocó. Lo que ocurre en la vida de una pareja es asunto de ellos.

Pero ojo, la realidad es otra bien distinta:

La conducta violenta no necesita causas para desencadenarse, pero sí tiene excusas.

La mayoría de las mujeres que se quedan soportando el maltrato es porque no tienen los recursos tanto economicos como fisicos y emocionales  necesarios para salir

El maltrato emocional  y el abuso verbal pueden llegar a aniquilar a una persona sin haberle puesto jamás una mano encima.

La relación de violencia es una relación de tortura

La víctima se encuentra sometida e inhibida y con miedo para reaccionar.

No existe justificación para tolerar  la violencia.

Si usted o alguien que usted conoce es victima de alguna de las formas de maltrato, No se quede callada. No se deje. No aguante. Usted puede denunciar en una Comisaría de familia, en una Inspección de Policía y en las Unidades de Reacción Inmediata de la Fiscalía General.   Aunque no es fácil pedir ayuda para este tipo de problemas, es necesario tener el valor de hacerlo, ya que las consecuencias pueden ser la muerte. “El silencio es siempre cómplice del maltrato, como la pasividad o el no rechazo de este tipo de violencia beneficia siempre al maltratador”(Raimunda de Peñafort, Titular del Juzgado nº 1 contra la Violencia de Género)

     Todos debemos  actuar de forma solidaria con las víctimas, no minimizar ni permitir de ninguna manera la violencia contra las mujeres.