BITACORA DE UNA “METIDA DE PATA”


Evento: Inauguración de un establecimiento comercial

El gerente: Mi marido

La metepatas : Yo

Después de los discursos, brindis y felicitaciones  del caso, los de la familia empresarial  nos fuimos para una finca en donde teníamos programado un acto campestre que incluía almuerzo, música y rumba. Como esposa del gerente, yo hacía las veces de anfitriona y coordinaba, vigilaba, ofrecía. Esto implicaba que subía, bajaba y corría por todas partes . Los elogios no se hicieron esperar: alababan las flores, la comida, la música y  hasta aquí todo perfecto.

Como a eso de las 4 de la tarde me fui para una salita donde había 3 personas: Una reconocida periodista, un famoso cantante y un señor. El señor estaba mal vestido, no estaba usando corbata a pesar de  que en la invitación decía de manera expresa: Se requiere el uso de corbata.  Me invitaron a sentarme con ellos y a descansar un poco. El cantante charlaba y contaba chistes y jajaja por aquí y jajaja por allá. La periodista hacía mil preguntas de la ciudad, de mi vida,  de la vida de todos pero el señor no deciá ni mu. No conversaba, no se reía, solo me miraba.  Como me dolían las piernas de tanto ajetreo  y a estas horas los zapatos ya empezaban a hacer mella en mis pies cansados, me sobé las piernas. ¿ muy cansada? preguntó la periodista. Sí, un poco le respondí.Tomate una aspirina, recetó el cantante. El señor se paró, bajó las gafas y me dio una de esas miradas, se puso las manos en la cintura y en tono de regaño me dijo: Eso le pasa por estúpida, por vanidosa. Yo no sé por qué las mujeres se ponen esos tacones tan altos para después estar quejándose de dolor en todas partes. Superada la sorpresa, la dignidad se apoderó de mí y le dije:  Vea señor, lo que pasa es que los tacones en las mujeres son como las corbatas en los hombres: DAN ALTURA.  Periodista y cantante celebraron la ocurrencia pero El señor no dijo nada,  al momentico se fue.

Vino mi marido a preguntarme cualquier cosa y le conté lo que había pasado. Él  palideció, se sentó, tomó mis manos entre las suyas y me preguntó una y otra vez:  A ese viejito? A ese de camisa blanca?  le dijiste ¿qué? . Me pareció que estaba  muy  perturbado asi que  pregunté : ¿ y quien es ese señor? cuál es tu preocupación?  me respondió:  ese, ese señor es el dueño del negocio. !!! Es mi jefe.!!!

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